Cúspides Venezuela ( Montañismo y Fotografía) ANDINISTAS
 
 

EXPEDICIÓN CINCO ÁGUILAS BLANCAS, INVIERNO 2009, VENEZUELA.

Por: Jorge Brozoski F.

Germán Rojas – Jorge Brozoski

PARTE II
Del Toro a la Pueblita

Día 4.- 31/08/2009.- La Cresta del Gallo

Nos levantamos mucho antes del alba, el firmamento estaba completamente impoluto, el planeta Venus nos saludaba justo por encima del picacho el Vértigo, desayunamos rápido y desmontamos campamento, por el camino de Loma Redonda venía un guía merideño con dos clientes, era Alfredo “Yupi” Rangel, célebre escalador, iban rumbo el León, intercambiamos unas buenas palabras, conversamos acerca de nuestro proyecto y la idea de escalar la cara norte del Bolívar, pero nos dijo que la ruta estaba horrible y muy insegura, él mismo había intentado un ascenso un par de semanas atrás sin éxito, el invierno entró muy tarde y hay mucho deshielo, por lo que desechamos completamente la idea de utilizar esa ruta para su ascenso.

Ya el sol calentando el camino, arrancamos hacia Pico Espejo, nuestro próximo campamento, de verdad que la mañana estaba espectacular, pudimos apreciar de punta a punta la Sierra de la Culata, mostraba todos sus picos, la ruta por la cresta del gallo ya la había hecho en varias ocasiones, pero la recordaba poco, aún así íbamos muy optimistas, alcanzamos la ventana en poco tiempo, desde este punto pasaríamos a la cara sur mirando hacia el páramo de los Nevados, en medio de un terreno mucho mas agreste, tratamos de seguir unos hitos dudosos, pero los hay por todos lados y algunos te mandan a la misma boca del infierno, por lo que seguimos nuestro instinto, pero la progresión era muy lenta, la neblina empezó a cubrirlo todo y el peso de los morrales era peor que un matrimonio con la vecina, algo desesperados y cansados tratamos de seguir un rumbo fijo con la brújula e ir calculando con el altímetro cuándo se tenía que cambiar de dirección para alcanzar la explanada final, tuvimos momentos tensos, la altura se hacía sentir, dábamos dos pasos y ya jadeábamos como unos perros, por un momento sentí un círculo de zamuros volando encima de nosotros esperando que nos rindiéramos, hasta que después de varias horas, veo un picacho familiar, era el dedo de Dios, y justo al lado se veía parte de la estatua de Francisco de Miranda, pareciera que se estuviese riendo de nosotros, abriéndonos paso entre las morrenas alcanzamos un sendero, nos llevó directo hasta las ruinas del antiguo refugio y de ahí sin más pérdida hasta la estación, nos establecimos en el suizo, un cuarto de madera donde hace más frío que afuera, de verdad estábamos exhaustos, nos miramos las caras y nos reímos un poco de nuestra situación hace dos horas, recogimos algo de nieve para derretir y nos dispusimos a descansar, habíamos llegado justo a tiempo, una nevada reventó pasando las  2:15 p.m. imposibilitando nuestra recreación por los alrededores.
Por la Cresta del Gallo.
Por la Cresta del Gallo.
Pico Espejo
Pico Espejo

Cae la noche, empieza a despejarse un poco, pero el viento se acordó de nosotros y empezó a soplar con todas sus ganas de nuevo, estuvimos un rato charlando acerca de qué íbamos a hacer por fin con la ruta de ascenso al Bolívar, pero las dudas se aclararon cuando éste se despeja un rato y pudimos ver realmente de cerca cómo carecía de hielo incluso la cara sur, a la garganta Bourgoin se le veían los huesos, la cara oeste asimismo estaba muy escuálida, por lo que nos guarecimos y esperamos al siguiente día, estuvimos fajados un buen rato “fabricando” agua a punta de nieve con la cocina, cenamos muy bien, tratamos de dormir algo, el refugio era como una enorme caja de resonancia que magnificaba el rugido del viento.

Día 5.- 1/09/2009.- Ascenso al Pico Bolívar. 4.980 msnm

El gran día, tomamos la decisión de ascender al Bolívar por la Variante Peña, así que cargamos con toda nuestra ferretería y nos fuimos rápido para Timoncito, la mañana estaba inmejorable, el astro rey calentaba poco a poco nuestros gélidos cuerpos, comenzamos a subir poco a poco por el flanco Sur, una ruta más que conocida por los dos, pero de verdad que nos sorprendimos al ver la poca nieve que había, la escaleras se hicieron en mixto hasta alcanzar el primer descuelgue, para después doblar a la derecha y entrar de lleno en el canal de la Weiss, que por fortuna estaba repleto de hielo duro, aquí ya la adrenalina empieza a brotar por los poros, con cuidado y bien pegados a la izquierda voy pasando las cintas por las reuniones de spits, estábamos escalando en ensamble, pero cuando llegamos a Roca Táchira el panorama nos cambia un poco, la ruta estaba mixta, había roca saliendo del hielo, lo que la hizo muy técnica, más que en los anteriores inviernos, una traicionera cascada de hielo bajaba por la derecha, mientras Germán me aseguraba traté de romper los carámbanos buscando hielo sólido para colgarme de los piolets técnicos, de una sentada salto hasta el descuelgue que está mas arriba, pero fue un runout bastante expuesto sin posibilidad de proteger, desde aquí ya era menos empinado, seguimos hasta el diamante, la próxima reunión y luego en diagonal hacia la izquierda, la ventana, otro desafío, las lajas empotradas se asomaban bajo un hielo muy quebradizo, nuevamente la tarea de remover las frágiles estalactitas para encontrar algo mas sólido, después de unos momentos de tensión, alcanzo el penúltimo descuelgue, aseguro a Germán y prosigo por el miradero hasta la base de la chimenea, mojada para variar, éste es el punto culminante de la escalada y la de mayor atención, en comienzo son sólo dos repisas que llevan a una chimenea-diedro de 15 metros y mediana dificultad, con bastantes lugares para proteger, una vez en el  plateau de la cima, caminamos la breve travesía y en medio de un sol radiante, a las 11:50 a.m., coronábamos la cima más alta de Venezuela, nuestra tercera águila, el Pico Bolívar, ahora todo el territorio venezolano estaba bajo nuestros pies.
Ascenso al Pico Bolívar
Ascenso al Pico Bolívar
Cumbre del Pico Bolívar
Cumbre del Pico Bolívar
Mucha emoción, de verdad que estuvo bastante difícil, en recompensa tuvimos una muy bonita vista hacia el sur, el pico la Concha, nuestra próxima meta se asomaba tímidamente entre la niebla, la ruta Bourgoin se veía perfecta, así como la cresta norte y la “cumbre del pote”, también pudimos apreciar claramente la grieta original de la Weiss, un 5.8 sostenido que termina directo en la cima, nuevamente las fotos de rigor,  de verdad que estábamos muy contentos por el logro, pero todo lo que sube tiene que bajar, así que nos dimos a la faena de rapelar de uno en uno de los descuelgues, hasta llegar a terreno seguro, la tarde estaba avanzando, la nieve que estaba firme en la mañana era una verdadera trampa mortal en la tarde, cerca de las escaleras me quedé enterrado hasta los muslos, el regreso a Pico Espejo fue monótono, la subida hasta el palito es una tortura, y más todavía la variante de la cloaca, en la estación nos volvimos a encontrar con Alfredo Rangel, compartimos un momento agradable, una de las chicas que estaba guiando la conocía de la Guairita, lugar donde nos congregamos los escaladores en Caracas, el sujeto nos hizo hasta unas cotufas, sólo nos faltaba el DVD y ya, al caer la noche nos encuevamos de nuevo en el rancho, cenamos y descansamos, a pesar del trajín no estábamos tan molidos, pero la travesía nos esperaba.
 
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