Día 6.- 02/09/2009.- Pico Espejo - La Pueblita
Día 4.- 31/08/2009.- La Cresta del Gallo
Madrugada del sexto día, tuve que tomarme una pastilla para dormir, el viento no cesaba y nos costaba conciliar el sueño, Germán hasta tuvo gripe, pero el somnífero me derribó de tal manera que hasta soñé con Jimmy Hendrix, el día amaneció con una atmósfera transparente, ni siquiera nos dimos el lujo de levantarnos temprano, recogimos todo y limpiamos el suizo con toda la calma del mundo, arrancamos al mediodía, rumbo La Pueblita, volvimos sobre nuestros pasos del día anterior, arribamos a Timoncitos y de ahí bordeando el macizo de La Columna por el sureste hacia las charcas, una suave bajada nos llevaría directo hasta nuestro próximo lugar de acampada, una vez mas la sonrisa se nos borra de los labios, un par de toros hicieron aparición de repente, creo que el que estaba en Montós le había contado quienes éramos, nos dimos la fuga nuevamente por una lomita con cautela, pero la calma no duró mucho tampoco, por el este una tormenta era inminente, fuerte, con descargas y todo, lo que nos obligó a acampar un poco antes de la Pueblita, como a 500 metros del verdadero lugar.
Apenas nos dio tiempo de comer algo, la tormenta se había desatado con toda su furia, descargando mucho granizo y viento, los rayos caían a intervalos de segundos unos entre otros, algunos a pocos cientos de metros de nosotros, cada cuarto de hora nos asomábamos abriendo un poco el cierre de la carpa, aquello era como una escena apocalíptica sacada de las últimas páginas de la biblia, no nos quedaba otra que descansar y ya, la tempestad vino a amainar casi al final de la tarde, desapareciendo y dejando el cielo inmaculado como si no hubiese pasado nada, oportunidad que tomamos para cenar, recoger agua y tomar muchas fotos, la Corona se veía a sólo un palmo, pero lo mas bonito fue ver el hermoso couloir de nieve que se le forma a la Concha II, una montaña cercana a nosotros y de gran interés entre los andinistas de élite, después de hablar y contar nuestras anécdotas de viajes anteriores, nos fuimos a dormir, el desconocido pico la Concha nos esperaba. |
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Travesia hasta La Pueblita |
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PARTE III
De la Pueblita a la Mucuy
Día 7.- 3/09/2009.- Ascenso al Pico La Concha, 4.888 msnm
Suena el despertador, pero como en ocasiones anteriores ya estábamos despiertos horas antes, desayunamos rápido y arrancamos hacia la Concha, pero primero marcamos la ubicación del campamento, aquí si que era fácil perderlo, ganamos altura poco a poco y muy constante, atravesando un gran frailejonal, a lo lejos y a la derecha ya se veían las distintivas agujas bífidas que están cerca de la cima, cruzamos la gran morrena del desaparecido glaciar sur hasta encontrarnos con varios neveros, el cielo estaba límpido, dibujamos con la mente la posible ruta de ascenso hasta la cima, saltando entre parches de nieve, éste era el único pico completamente desconocido para los dos, así que teníamos que cuidarnos de no meter la pata, Germán estudia el macizo por el flanco derecho y yo el izquierdo, voy subiendo poco a poco en diagonal en el sentido de las lajas hasta que llego hasta la cresta, cuando veo a mi derecha un caminito bastante protegido que llevaba a la cima, definitivamente ésa era la ruta directa, le hago señas a Germán y escala en directo hasta donde me encuentro, no pudo haber estado más fácil, El Pico la Concha estaba bajo nuestros pies, fue una gran emoción, el tercer pico mas alto de Venezuela y nuestra cuarta águila. |
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Ascenso al Pico La Concha |
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La celebración de la semana, un día perfecto, de una sentada pudimos ver el Toro, el Bolívar por su cara este, el valle del Encierro, parte del páramo de la Culata, la Ciudad de los Caballeros, los picos del Agustín Codazzi, la Corona, todo, fue la cima mas despejada de todas, por mi parte ya había completado las cinco águilas, a Germán sólo le faltaba el Humboldt y ya, la cima es parecida a la del Bolívar, pero mas amplia y segura, de verdad que nos daban ganas de quedarnos ahí todo el día, los Cheises nos premiaron con un hermoso ascenso, a las 9:31 a.m. emprendimos el regreso, incluso por una vía más fácil, Germán encontró una fisura mucho mas segura por donde pudimos bajar caminando sin usar la cuerda, una vez en terreno mas seguro ordenamos todo en el morral y caminamos hacia el campamento, le pusimos el ojo a las agujas rojas, de una de ellas se apreciaba un descuelgue, de verdad que eran una escalada muy atractiva, desandamos nuestros pasos y llegamos derechito a la carpa, en todo el viaje estuvimos pendiente de fotografiar y observar la fauna local, pero en esta ocasión nos sorprendió una enorme águila real, estaba oteando en busca de presas mientras nos vigilaba, sentí como si hubiese sido una mensajera de Don Tulio que nos indicaba el camino, la gracilidad de su vuelo nos hizo pensar en lo sublime y magnífico que es andar en libertad por estos páramos.
La satisfacción de la cumbre de la Concha nos llenó de ánimos, el día estaba tan bueno que nos dimos el lujo de almorzar cómodamente mientras recogíamos todo, a las 12:49 p.m. ya estábamos listos y proseguimos nuestro camino rumbo a Laguna Verde, pero antes teníamos que alcanzar el célebre paso de Txomajoma, un gran collado natural que nos llevaría hasta la laguna del Suero.
Nuevamente nos encontramos con algo de ganado salvaje, tal era nuestra fobia que nos salimos mucho del camino para no pasarles cerca, alcanzamos la garganta y nos deleitamos con una estupenda vista hacia las lagunas del Suero y la Verde, la gran Muralla Roja de la cuenca oeste de la Corona hacía su aparición por primera vez, de verdad que es imponente el desnivel que tiene, bajamos poco a poco y con mucha cautela, pero debo confesar que rodamos un par de veces, con todo el peso que llevábamos las botas se nos hundían en la arena hasta los tobillos, hicimos la parada obligada en la Laguna del Suero para tomar fotos, aún el día estaba joven, apenas eran las 3:00 p.m.
Seguimos hasta Laguna Verde donde establecimos nuestro último campamento, encontramos un grupo de 10 personas que venia de la Mucuy, iban a ascender el Humboldt el mismo día que nosotros, armamos el campamento en un sitio del cual nos arrepentiríamos después, preparamos café y una buena cena, conversamos mucho con los miembros de la otra expedición, casi hasta las 10:00 p.m., de verdad que eran muy simpáticos y conversadores, pero el ventarrón nos tenía locos por lo que nos fuimos a dormir para recuperar energías y enfrentar la última montaña de nuestro desafío, la noche estaba despejadísima, la reina de la noche alumbraba como un gigantesco farol natural.
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Cumbre del Pico La Concha |
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Cima del Pico La Concha |
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