INTEGRAL DEL PAN DE AZÚCAR INVERNAL (
Del 6 al 8 de Agosto de 2009)
No es más quién más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve más intensamente siente. ´´
Maurice Herzog
Primer Ochomilista
Germán Rojas- Jorge Brozoski
Un tiempo ha pasado ya desde nuestra última expedición en alta montaña, este año los ánimos y las expectativas están rebosantes, durante más de 100 días hemos venido entrenando intensamente, como nunca, preparándonos tanto en cuerpo como en mente, y es que ya es hora de “saltar el charco” como decía mi primer compañero de aventura Winder Mujica, la repetición de las vías clásicas en verano ya colmaron nuestras bitácoras, con motivo de prepararnos, probar algo de equipo y técnicas nuevas para un venidero reto, viajamos a la Sierra del Norte para ascender a su segunda cumbre más elevada*, El Pico Pan de Azúcar.
Esta montaña es una gran mole descompuesta de granito que en invierno se torna un poco más difícil por lo hostil que puede presentarse el clima, aún así no presenta ninguna dificultad técnica.
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Al fondo Pico Pan de Azucar.
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Día 1.-
Partimos en bus desde nuestras respectivas ciudades de origen, Caracas y Barquisimeto, el miércoles 5 de Agosto en la noche, en horarios diferidos para lograr coincidir nuestra llegada al terminal de la ciudad de Mérida, pero es casi imposible, nuevamente Germán arriba horas antes que yo y tuvo que esperarme hasta las 10 de la mañana, una vez reunidos tomamos un taxi hasta el final de la carretera de la Culata, a la cual llegamos con suma rapidez.
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Rumbo al II Campamento Base
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Desde Barro Negro, vista del Páramo
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Eran ya las 11 de la mañana del 6 de Agosto, el clima era el típico invierno en la Sierra del Norte, el camino parte donde termina la carretera asfaltada que llega hasta la Culata, a 2.969 msnm, por un amplio sendero con placas de concreto para el transito interno entre las fincas, a los pocos minutos se arriba a un portón el cual tiene un muro con unas simpáticas escaleritas para superarlo.
Aquí ya se entra de lleno en la travesía, cruzamos uno de los afluentes del río Mucujún y bordeamos la empinada loma por un atajo que tiene a la derecha hasta alcanzar el espectacular Valle del Muerto, una alfombra de frailejones engalana el paisaje hasta donde nos llega la vista, la senda discurre por un camino bastante marcado hasta remontar una segunda cuesta no muy empinada que da hacia otro valle, es la cuenca del Mucujún, desde aquí ya se aprecia el primer refugio de piedra, el cual tiene un excelente lugar para acampar, apresuramos el paso, la niebla estaba envolviendo todo a nuestro alrededor dándole un aspecto bastante lúgubre, después de 3 horas y media de marcha, alcanzamos el segundo refugio, a 3.710 msnm, lugar ideal para aclimatarse y acampar, se encuentra ubicado en el mismo valle por donde veníamos, tiene un pequeño riachuelo y el piso es de una hierba corta y pisada, aquí los caballos y el ganado deambulan como si estuviesen en un gigantesco establo natural, el clima se había mantenido estable por los momentos, pero el azul del cielo no lo volveríamos a ver sino dos días después, armamos nuestra carpa, nos propinamos una abundante cena y descansamos para el siguiente día, la temperatura no descendió mucho durante la noche debido a la niebla que nos rodeaba.
Día 2.-
Como por acto de reflejo, nos levantamos a las 5.30am, preparamos un desayuno cargado de calorías y nos fuimos rumbo noreste con un morral de ataque y unas pocas provisiones, el estado del tiempo seguía igual, aún así continuamos hasta las cascadas que se encuentran al final del valle y acometimos la larga y empinada subida que lleva a Barro Negro, una enorme explanada a 4.140 msnm donde se pueden apreciar en días despejados un buen número de montañas en los alrededores, en este punto el clima empieza a empeorar, la velocidad del viento aumentaba y el sol no daba señales de vida, giramos sentido norte hacia la mole meteorizada del Pan de Azúcar, su cima aún era visible y nos daba esperanzas de llegar antes que se desatara una tempestad
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Con suma rapidez alcanzamos la arista principal que conduce a la cumbre y de aquí por un camino arenoso característico de muchas montañas de la Sierra del Norte, en una de esas volteamos hacia el este y vimos como un temporal nos amenazaba con alcanzarnos en sólo minutos, que de hecho, lo hizo, descargando al principio un suave granizo que luego se convirtió en una nevada, pero la velocidad del viento era tal que los copos se desplazaban horizontalmente, ni siquiera tocaban el suelo, por fortuna estábamos bien preparados y proseguimos hasta las rocas que están al final y que definen la cúspide, aún así estuvimos pendientes por si veíamos descargas eléctricas, no queríamos ser pararrayos de prueba, alcanzamos la cumbre de 4.690 msnm a las 10:30am después de 3 horas y media de marcha. Nieve y viento, esa era la suerte del día, pero después de todo, para eso habíamos venido, registré 2.5ºC de temperatura en la cima, las nubes estaban a ras de nosotros lo cual nos daba algo de vista hacia el Morrón, el Pan de Sal, el Piedras Blancas y el Agua Blanca, como aún era temprano y estábamos pletóricos de energías, decidimos explorar los alrededores, vimos que el Pan de Azúcar es la convergencia de tres líneas de cresta, así que nos fuimos hacia la cumbre noroccidental, la cual es ligeramente más baja, la alcanzamos en sólo 45 minutos, pudimos obtener una espléndida y poco usual vista de la cara norte del macizo
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Al fondo la Cumbre del Pan de Azucar
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Al igual que la Laguna La Botella, también desde aquí se aprecia la larga fila que lo une con el Morrón, pero estaba muy lejos y la nevada continuaba igual que hace dos horas, por lo que le pusimos interés a la cima occidental, bajamos hasta un collado que tiene un hito que lo identifica, de aquí por una empinada cresta hasta su cumbre, logramos el resalte final a las 12:36 pm, la intensidad de la nevada aumentaba y la visibilidad disminuía, desde los 4622 msnm de esta cúspide nació un proyecto interesante, explorar en un futuro los parajes de la Sierra del Norte, desconocido por muchos montañistas, la vertiente norte que da hacia las cuencas de los ríos Torondoy, Tucaní y Motatán se ve vasta, pero es uno de los páramos donde más historias hay de extravíos, excursionistas que desaparecen y no vuelven a ser vistos jamás, por aquí vimos unos zapatos abandonados que debieron pertenecer a Alfredo Jahn por lo viejos y maltratados que estaban, lo inhóspito del paisaje nos infunde un gran respeto, pero a su vez nos atrae de una manera inexplicable.
Iniciamos el descenso del Gemelo del Pan de Azúcar a las 13 horas, por un camino apenas visible, transitado muy esporádicamente, íbamos literalmente a campo traviesa, la visibilidad se había reducido a tan solo unas decenas de metros, la nevada amainaba de a ratos, nuestra única guía era la brújula digital y el altímetro, bordeamos todo el macizo tratando de mantener una curva de nivel fija para luego descender poco a poco, a la final alcanzamos el campo de frailejones que lleva a barro negro, ya desde ahí el regreso se hizo con tranquilidad y despreocupación, llegamos al campamento antes de las 4pm, recorrimos un total de 12 kilómetros por esos agrestes caminos, cocinamos algo rápido y descansamos, fue un día fructífero y estuvimos muy satisfechos con nuestro rendimiento físico y mental. |
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A lo Lejos el Pico Agua Blanca
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Día 3.-
Amanecer del tercer día, una hermosa luna argentada brillaba con todo su esplendor, el cielo estuvo despejado, lo cual notamos por el descenso de la temperatura esa noche, la carpa lucía una fina capa de escarcha como si fuese un vestido de novia, debido a que un glotón equino se comió la bolsa de leche en polvo durante el día anterior tuvimos que recoger todo y partir hacia la carretera sin desayunar, lo cual no nos afectó mucho después de todo, una soberbia vista hacia el extremo suroeste de la Sierra se hacía mostrar, luciendo las pirámides de los alrededores del Pico Campanario iluminadas por los primeros rayos del sol, el clima realmente estuvo bueno durante el descenso, sólo dos horas nos tomó llegar a la Culata, íbamos realmente livianos, no llevamos equipo ni cosas innecesarias, experiencia de la cual aprendimos mucho para futuras excursiones, tomamos el transporte público hasta el centro de Mérida y de ahí para una posada, una buena ducha caliente nos eliminó el olor a dragón, los buenos pinchos en la plaza nos esperaban, al día siguiente, cada uno se devolvió para su casa como vino, abandonamos la Ciudad de los Caballeros, pero no por mucho tiempo, apenas y lo tenemos para lavar nuestros equipos y desenfundar nuestros hierros, el invierno en la Sierra Nevada nos espera con un nuevo desafío.
*Oficialmente el Pico Pan de Azúcar, con sus 4.690msnm, es la segunda cima más alta de la Sierra del Norte, pero recientes mediciones colocan al Pico los Nevados justo por encima de él, incluso hacia el este, la cumbre del Agua Blanca se ve prácticamente a la misma altura, valdría la pena ascender a ambos picos con instrumentos de precisión para desmentir esas cifras que no han cambiado desde hace mas de 50 años.
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Todas las alturas expresadas en éste relato fueron tomadas con un altímetro barométrico, no son oficiales y pueden tener un ligero margen de error dado los bruscos cambios de presión atmosférica del día.
Tabla de tiempos
La Culata – Valle del Muerto: 1 hora 40 min
Valle del Muerto – Primer Refugio: 55 min
Primer Refugio – Segundo Refugio: 50 min
Segundo refugio – Las Cascadas: 45 min
Las Cascadas – Barro Negro: 50 min
Barro Negro – Cumbre Pan de Azúcar: 2 horas
Cumbre Pan de Azúcar – Segundo Refugio: 3 horas
Todos los tiempos aquí expresados son para una persona en buenas condiciones físicas y poco tiempo de paradas.
Jorge Brozoski
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